PARÁBOLA DEL FARISEO Y EL PUBLICANO



 PARÁBOLA DEL FARISEO Y EL PUBLICANO



Esta parábola que contó Jesús está en el libro de Lucas capítulo 18. Jesús la contó para enseñar acerca de algunos hombres que confiaban en sí mismos por considerarse justos, y despreciaban a los demás. Nos relata la historia de dos clases de hombres muy diferentes, que el mismo día tuvieron la misma idea, ir al templo a orar.





 Uno de ellos era fariseo. Los fariseos eran judíos muy respetados, conocían perfectamente el Antiguo Testamento y eran los que mas sabían sobre interpretación de la ley, y no solamente conocían la ley sino que la cumplían fielmente. Podríamos decir que este hombre fariseo conocía a Dios.

El otro hombre era un publicano. Los publicanos eran judíos que se dedicaban a recaudar impuestos para los romanos, pueblo extranjero que había ocupado Palestina. Los publicanos eran considerados como los gentiles (no judíos) y estaban rechazados por la sociedad ya que trabajaban para los invasores romanos. Podríamos decir que el publicano no conocía a Dios.



El fariseo y el publicano fueron al templo a orar. Pero cada uno hizo una oración muy diferente.

 El fariseo oró de pie, pero oraba consigo mismo de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano."



Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, ayúdame que soy pecador."





Jesús dijo a los que le estaban escuchando: "Os digo que éste publicano regresó a casa perdonado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido"





¿Qué aprendemos de esta parábola?

1. A Dios no le impresionan los religiosos. Ser religioso no significa que agradamos a Dios. El fariseo fue corregido por Jesús porque su religiosidad y su oración estaban vacías. En cambio, el publicano, que no era un religioso tenía un corazón que agradaba a Dios.

2. El orgullo mata nuestra relación con Dios.
El fariseo no dejó de hablar de sí mismo, de todas las obras buenas que hacía, oraba para él mismo no para Dios. Dios no podía oírle.

3. Dios quiere que la oración salga de un corazón sincero y humillado
El publicano, a pesar de ser un hombre poco religioso se sentía pecador, reconoció su situación y su necesidad de Dios, con su cabeza baja se golpeaba en el pecho mostrándose humilde. Nuestra oración debe ser de corazón y no como la del fariseo que se sentía orgulloso por orar de esa manera.


Esta parábola nos enseña que hay personas que oran solo para que las demás personas escuchen y no para Dios. Ven y dicen a viva voz los defectos de otras personas, pero no se dan cuenta del error tan grande que están cometiendo dirigiéndose así a Dios.

El publicano ni siquiera se animaba a mirar a los cielos porque sentía vergüenza de él mismo y le pedía a Dios misericordia por sus pecados. Pero Jesús lo justificó y reprobó al fariseo.

Dios tiene el cielo abierto para todas aquellas personas que deseen acercarse a Él. No importa el nivel social, solo importa el disponer en nuestro corazón el que la palabra de Dios entre a nuestras vidas y la pongamos en práctica.

Preguntas para discusión:

1. ¿Por qué crees que las personas caen en el orgullo con tanta facilidad?
2. ¿Crees que hay algo que evite que nos volvamos orgullosos?
3. ¿Qué dice la Biblia que les sucede a las personas orgullosas? ¿Y a las personas humildes?
4. ¿Tu crees que es correcto presumir de nuestra espiritualidad delante de Dios?
5. ¿Cómo se sentiría Dios ante la oración del fariseo? ¿Y ante la oración del publicano?



















http://www.myinspiredclass.com/paper-weaving-craft-teaches-josephs-lesson/
 



Comentarios

  1. son muy buenos estos dibujos para niños

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  2. . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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  3. gracias por el material y las ideas, estoy aprendiendo mucho,

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