miércoles, 6 de abril de 2016

ELÍAS Y LA VIUDA

                    ELÍAS 2. Elías y la viuda de Sarepta


En un lugar llamado Sarepta vivían una mujer viuda y su hijo. Era una época de mucha hambre en Israel. No llovía desde que el profeta Elías visitó al rey Acab y le informó de que no llovería a causa de la idolatría.
Los ríos y los arroyos se habían secado y las tierras no producían. La terrible sequía había destruido las cosechas.

La mujer salió a buscar madera para encender la cocina y hacer una torta de pan; solo le quedaba un poco de harina y aceite, era todo lo que tenían para comer.
- Esta será nuestra última comida -pensó con tristeza.

Mientras estaba recogiendo la leña se le acercó un hombre que le pidió primero agua y después algo para comer. El hombre era el profeta Elías que acababa de llagar a Sarepta pues Dios le había ordenado que fuera a esa ciudad.

La viuda le dijo al profeta: -Sólo tengo un poco de aceite y harina para mi y para mi hijo. He salido a buscar leña para hacer una torta, esta será nuestra última comida, después moriremos.

Pero el profeta Elías insistió: -Prepárame una torta primero para mi, después comeréis tu y tu hijo. No os va a faltar comida hasta que vuelva a llover.


La viuda hizo lo que Elías le pidió, preparó la torta y le dio de comer primero al profeta.
Entonces sucedió algo increíble. La viuda no podía ir a la tienda a comprar porque no había nada en las tiendas, pero cada vez que se acercaba a su cocina había harina y aceite en cantidad suficiente para hacer unas buenas y ricas tortas.

Cada noche la tinaja de harina y la vasija de aceite se rellenaban, y la mujer viuda y su hijo no volvieron a pasar hambre.
Debido a que ella compartió lo que tenía en su casa, nunca volvió a tener necesidad.

Un tiempo después el hijo de la viuda enfermó de una grave enfermedad y murió. La viuda en su desesperación llamó a Elías.

Elías tomó al niño en sus brazos y lo llevó a su cama. Entonces oró a Dios pidiendo un milagro. Después Elías hizo algo muy sorprendente. Se echó encima del cuerpo del niño tres veces y pidió a Dios que hiciera que el niño volviera a vivir.


Y así sucedió, el niño revivió. Elías lo llevó en sus  brazos a su madre - Tu hijo vive, le dijo
La viuda estaba feliz, no solo había visto como por medio de Elías su hambre se había acabado sino que ahora su hijo, que había muerto, volvía a la vida.

- Ahora se que eres un hombre de Dios, y que la Dios habla de verdad por medio de ti, le dijo la mujer.


No hay nada imposible para Dios. Si creemos y obedecemos, Dios puede hacer grandes milagros.


















                  








Otros recursos y lecciones 


1 comentarios:

Unknown dijo...

Solo un comentario constructivo, algunos de los dibujos corresponden a Eliseo y la viuda de las tinajas de aceite, no a la historia de Elias y la viuda de Sarepta. Saludos!

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